Las compañías cifran en más de 800 los empleos que se hubieran creado en la última década con sus proyectos
El sellado de los vertederos preocupa en la industria por la falta de un centro de residuos no peligrosos Promotores de centros de residuos creen que hay grupos que se oponen a todo por norma
ISABEL CALLE. 21 de octubre de 2007
Las empresas promotoras de centros de tratamiento de residuos industriales recuerdan que estas voces 'opositoras a todo' también se aprovechan de esta sociedad desarrollada, «con un ejemplo estable desde el que cómodamente bombardean cualquier iniciativa de generación de empleo; tienen móvil, utilizan coche, luz eléctrica, linternas, comidas y aguas envasadas», añade Álvarez.
La directora de Caslema, que acusa a estas voces de haber frustrado numerosas iniciativas de instalación de empresas en Castilla y León, considera que «existe una falta de ecologismo cívico y de progreso», al que muestra su respaldo y al que agradece que en ocasiones haya impedido «daños medioambientales muy graves». Las empresas promotoras de actividades vinculadas al reciclado de residuos industriales y de vertederos de almacenamiento de desechos también procedentes de la actividad industrial lo están teniendo muy difícil para poder instalarse en la provincia de Palencia.
Desde hace más de una década, han sido numerosas las compañías que han solicitado sin éxito los permisos administrativos necesarios para ubicarse en más de una docena de pueblos de toda la geografía palentina, de norte a sur y de este a oeste, sin conseguirlo.
Las denominaciones que han utilizado para asentar su actividad en la provincia han sido variadas: central de producción de energía eléctrica a partir de la biomasa, vertedero de residuos industriales no peligrosos, centro de valorización de desechos procedentes de la actividad industrial, planta de reciclado de pilas usadas y fluorescentes, centro de residuos industriales inertes y alguna que otra calificación más cuyo denominador común es la desestimación y el rechazo social y administrativo a estos planteamientos con el argumento de que no cumplen las condiciones ambientales necesarias para poder ubicarse y desarrollar su actividad.
Cevico de la Torre, Salinas de Pisuerga, Magaz, Piña de Campos, Aguilar de Campoo, Barruelo de Santullán, Dueñas, San Mamés de Campos, Villamediana y Palenzuela son algunos de los pueblos palentinos donde diferentes empresas de reciclado de residuos han tratado de ubicarse sin éxito. Las compañías han cifrado en más de 800 los puestos de trabajo directos que, en su opinión, se hubieran creado de llegar a prosperar los proyectos en los ayuntamientos y en la Junta.
El rechazo socxial a estas empresas puede favorecer a otras regiones
Para la Asociación de Empresas de Castilla y León de Medio Ambiente (Caslema), la causa de estos fracasos se debe a la falta de conocimiento de la actividad, por mala información o por desconocimiento en muchos casos, unido a luchas y enfrentamientos políticos en los municipios destinatarios y a la lentitud en la resolución de los trámites administrativos. «La instalación de empresas medioambientales en la provincia de Palencia hubiera aportado una riqueza a la zona con proyectos y planes de gestión de residuos, impulsando el reciclado y las tecnologías limpias y generando muchos puestos de trabajo directos e indirectos que ya no se han creado», comenta la directora de Caslema, María Isabel Álvarez, convencida de que la oposición que estas empresas hallan en la provincia de Palencia «favorece aún más el desarrollo de las comunidades autónomas vecinas en perjuicio de la nuestra».
Pero no sólo a Caslema le preocupa la cada vez más creciente oposición a que se instalen empresas de valorización de residuos industriales. Empresas palentinas que se dedican a otras actividades productivas en los polígonos industriales comienzan a temer por el futuro de sus desechos ante la falta de un centro de residuos industriales no peligrosos y los próximos sellados de verteros. «En muy poco tiempo no sabrán qué hacer con sus residuos, con el consiguiente peligro de pérdida de puestos de trabajo», enfatiza María Isabel Álvarez, igualmente convencida de las contradicciones en que puede entrar la sociedad actual si rechaza por sistema las empresas de medio ambiente y se ponen trabas a las empresas que intentan hacer viable el desarrollo económico.
Código ético para todos
Pero Caslema también es consciente de que no es oro todo lo que reluce y de que existen numerosas empresas que no son nada cumplidoras con el medio ambiente, lo que provoca que se les niegue una y otra vez el permiso administrativo de instalación y actividad, y además con su comportamiento alientan las actitudes de determinados grupos que se están acostumbrando a denunciar por sistema todo proyecto.
Para poner a cada parte en su sitio, la Asociación de Empresas de Castilla y León de Medio Ambiente propone trabajar en la misma dirección para lograr el desarrollo sostenible y cumplir un código ético, imprescindible para que la sociedad avance. «Asociaciones, políticos, ecologistas, universidades, administraciones y organizaciones profesionales deben informar sin ocultismo a la sociedad, formando a nuestras generaciones», plantea finalmente Isabel Álvarez
PROYECTOS FRACASADOS
- Central de biomasa de Salinas: El TSJ anuló en el 2004 la orden de la Consejería de Medio Ambiente por la que en 1998 se aprobó el plan especial para la instalación de una central de biomasa en Salinas.
- Planta de recuperación de metales en San Mamés: Proyecto surgido en la década de los noventa. La Junta no llegó a autorizarlo.
- Vertedero de residuos industriales en Cevico: Promovido por la empresa Indureco, la promotora abandonó su idea ante la retirada del apoyo del Ayuntamiento y por las protestas de los vecinos y de los ecologistas.
- Centro de reciclado de residuos industriales en Palenzuela: La Consejería de Medio Ambiente emitió el pasado año un informe desfavorable a un centro de reciclado y gestión integral de residuos industriales no peligrosos en Palenzuela tras el dictamen negativo del Ayuntamiento. Con esta desestimación, el proyecto no superó el trámite de la evaluación de impacto ambiental.
- Vertedero de residuos industriales en Dueñas: Rechazado por más de 25 grupos y entidades, la promotora, Hera Holdin, comunicó en el año 2000 al Ayuntamiento su intención de retirar el proyecto. Una de las razones esgrimidas era la existencia de una planta de similares características en Santovenia (Valladolid).
- Planta de biomasa en el término de Baltanás: Promovida por la empresa Mendiluce, fue durante más de un lustro el blanco de las críticas de ecologistas y vecinos, frente al respaldo del Ayuntamiento. A finales del pasado año, la Dirección General de Medio Ambiente de la Comisión Europea confirmó la inviabilidad del proyecto después de comprobar que la autorización administrativa concedida a la empresa había caducado, por lo que no puede ejecutarse.
- Sondeos en Magaz y Villamediana para hipotéticos vertederos: Ambas localidades sonaron como hipotéticos emplazamientos de vertederos industriales, lo que ha levantado las protestas vecinales.
- Vertedero de residuos industriales en Piña: La Dirección de Calidad Ambiental reconoció el pasado año la existencia de un proyecto de vertedero de residuos industriales en Piña de Campos, que entonces se hallaba en fase de estudio de impacto ambiental.
- Planta de reciclado de pilas usadas en Aguilar y Barruelo: Es el más controvertido y con mayor rechazo social de los presentados en Palencia. La Junta acaba de denegar la autorización ambiental solicitada por Reciclaguilar para instalarse en Barruelo. Antes lo intentó en Aguilar de Campoo y fue rechazado por el Ayuntamiento.
Las promotoras de centros de residuos reclaman un modelo para conciliar crecimiento y ecología
ISABEL CALLE PALENCIA. 21 de octubre de 2007
Promotoeres de centros de residuos creen que hay grupos que se oponen a todo por norma
«¿Qué harás mañana con tus bombillas, papel, plásticos, pilas, aceite, desodorante acabado, la batería de tu coche, aluminio, latas de aceite, de conserva, de productos químicos, corchos, tu móvil viejo o los azulejos de tu viejo cuarto de baño? ¿Utilizarás el autobús o el tren, calentarás tu casa con el sol, con gas, petróleo o madera?»
Las preguntas son reflexiones públicas que ha lanzado la Asociación de Empresas de Castilla y León de Medio Ambiente (Caslema) para reclamar la necesidad de que se instaure un nuevo modelo que permita conciliar el crecimiento y la ecología, actualmente enfrentadas. Para lograr esta conciliación, la asociación, creada a principios de este siglo para facilitar la implantación de centros de tratamiento de residuos industriales, plantea una complicidad entre las administraciones, las empresas y la sociedad. «Pero esto es algo difícil de mantener cuando realmente la única voz que se escucha es la de las quejas de algunos grupos mal llamados ecologistas, que utilizan la demagogia, el engaño y las mentiras a la sociedad en general y a los pueblos en particular, alarmando a la población ante cualquier proceso de inversión tanto en la provincia de Palencia como en otras ciudades de la comunidad», argumenta de nuevo la directora general de Caslema, Isabel Álvarez.
Todos se aprovechan
Las empresas promotoras de centros de tratamiento de residuos industriales recuerdan que estas voces 'opositoras a todo' también se aprovechan de esta sociedad desarrollada, «con un ejemplo estable desde el que cómodamente bombardean cualquier iniciativa de generación de empleo; tienen móvil, utilizan coche, luz eléctrica, linternas, comidas y aguas envasadas», añade Álvarez.
La directora de Caslema, que acusa a estas voces de haber frustrado numerosas iniciativas de instalación de empresas en Castilla y León, considera que «existe una falta de ecologismo cívico y de progreso», al que muestra su respaldo y al que agradece que en ocasiones haya impedido «daños medioambientales muy graves».