Miércoles, 10 de Noviembre de 2004
EMPRESAS - Industria 09/11/2004
Marta Fernández . Publicado: 08:00
El sector espera obtener un ahorro de los costes del combustible y confía
en reducir sus emisiones contaminantes para mejorar su posicionamiento frente
a Kioto.
“Hoy día parece un crimen emitir CO2 sin ningún
provecho. Por eso, ofrecemos las cementeras para tratar residuos”. Es
la propuesta de las cementeras, en palabras del presidente de la patronal Oficemen.
El combustible de los hornos de un cementera (en su mayoría, coque de
petróleo) es uno de los mayores costes para el sector. Las cementeras
quieren ahorrarse parte del coque sustituyéndolo por residuos, que pueden
quemar.
“Nos planteamos la sustitución del combustible
por ser el mayor coste, por ganar competitividad en el mercado y por reducir
las emisiones”, explica Melgar, director general de Cementos Portland
Valderrivas y presidente de Cementos Alfa.
Al recortar el consumo de coque y usar combustibles alternativos,
disminuyen las emisiones de dióxido de carbono (CO2). La reducción
de las emisiones contaminantes es una de las prioridades de las cementeras,
como consecuencia del Protocolo de Kioto, el acuerdo de lucha contra el cambio
climático.
Plan de Kioto
Las cementeras están pendientes de recibir la asignación de emisiones
para cada una de sus plantas, a través del plan de Kioto, con el que
tendrán que participar después en la bolsa europea de CO2. El
sector sabe que recibirá 28,50 millones de toneladas de gases al año.
Quemar residuos puede ser una forma de ahorrar emisiones y
dinero. El uso de combustibles alternativos está mucho más extendido
en otros países que en España. En Suiza, entre el 50% y el 75%
del combustible utilizado es alternativo. En Alemania, más del 50% de
las fábricas han sustituido el coque por residuos. Francia ha cambiado
el 30% del coque por otros combustibles. En España, el nivel de sustitución
es del 2%.
A las cementeras españolas les preocupa perder competitividad.
“Si no somos capaces de producir en los mismos rangos de costes, perderemos
el 20% de la producción, que equivale a lo que exportamos”, señala
Melgar, que se queja de los problemas administrativos que ponen los ayuntamientos
para autorizar el uso de residuos como combustibles. Sin embargo, el Ministerio
de Medio Ambiente ha apoyado públicamente esta opción como vía
para cumplir Kioto.
La planta de Cementos Alfa en Mataporquera (Cantabria) es un
buen ejemplo. Está pendiente de obtener la autorización para quemar
residuos como combustible, algo en lo que invertirá ocho millones de
euros en una primera fase. La inversión prevista en la planta será
de sesenta millones entre 2005 y 2007.
“Ahora la planta está inmersa en un proceso muy
importante, que es el de la obtención de la autorización para
quemar residuos”, explica Francisco Zunzunegui, director de Cementos Alfa.
El principal accionista de Alfa es Cementos Portland Valderrivas (filial de
FCC), con una participación del 76,5%. Cementos Lemona tiene un 11,2%
de Alfa y Tudela Veguin, un 11,4%.
La fábrica cántabra quiere quemar aceites usados,
algo que no cuenta con todo el apoyo popular: algunos vecinos de la zona se
han manifestado en contra de los planes para quemar residuos. “No hay
ningún riesgo ambiental ni en el transporte del residuo, que es seguro,
ni en el proceso”, asegura Zunzunegui.
Alfa pidió en mayo la autorización ambiental
a la Consejería de Medio Ambiente de Cantabria para quemar residuos.
“Si nos autorizan y pedimos luego las licencias, prevemos que a finales
de 2006 podremos estar funcionando con el nuevo combustible”. Según
Zunzunegui, “con lograr sustituir el coque en un 12%, ahorraríamos
costes del combustible y reduciríamos las emisiones”.
Además, Alfa ha invertido en Mataporquera doce millones
de euros en un nuevo molino de crudo, que entró en funcionamiento a principios
de noviembre. Este molino permitirá a la fábrica reducir un 5%
el consumo de energía, lo que le convertirá en la planta más
eficiente de España.
Una fábrica innovadora
La planta de Cementos Alfa en Mataporquera (Cantabria), con
una producción es de un millón de toneladas al año, ha
invertido doce millones de euros en un nuevo molino, que eleva la eficiencia
energética.
Para las cementeras, el Gobierno fija un objetivo de consumo
energético de 112 kilovatios hora, según recoge el Plan Nacional
de Ahorro y Eficiencia Energética. En la práctica, las plantas
suelen tener un consumo de entre 90 y 130 kilovatios hora. En el caso de la
planta de Alfa, el consumo es de 85 kilovatios hora.
La planta es toda una veterana en innovar. En 1983, abordó
un cambio tecnológico y adoptó el sistema de vía seca,
que hoy se considera como la mejor tecnología disponible del sector.
En 1995, la planta incorporó un sistema de eficiencia
energética. Dos años después, abrió un laboratorio,
que era el que tenía el mayor grado de automatismo en una fábrica
cementera.
Cementos Alfa registró unos beneficios después
de impuestos de 13,74 millones de euros en 2003.