Xabier Garmendia es ingeniero industrial. Redactor del Plan Integral de Gestión
de Residuos Urbanos de Guipúzkoa.
EL PAÍS País Vasco 02-08-2004
Durante los cuatro años largos que llevamos de proceso
de planificación de la gestión de residuos urbanos en Guipúzkoa,
me ha tocado asistir a innumerables presentaciones e intervenir en medios de
comunicación. Durante este tiempo, se han organizado debates sobre la
incineradora de Txingudi, un proceso de participación ciudadana, con
debate incluido, en todos los municipios de la Mancomunidad de San Marcos, visitas
a distintas instalaciones de tratamiento de residuos, también incineradoras,
en el resto de España y Europa.
Se ha organizado un taller de debate social con asistencia
de decenas de asociaciones ciudadanas con arraigo en la vida económica
y social guipuzcoana. Se han sometido a información pública los
planes de residuos de Txingudi, San Marcos y Guipúzkoa y se han recibido
y contestado las múltiples alegaciones realizadas a los mismos. Se ha
propiciado un debate político e institucional hasta lograr el máximo
consenso en torno a la gestión de residuos entre las cuatro fuerzas políticas
-PNV, PSE-EE, PP y EAabrumadoramente mayoritarias en Guipúzkoa.
En todos estos foros han participado ciudadanos y ciudadanas
por libre, asociaciones de vecinos y asociaciones ciudadanas de todo tipo, periodistas,
concejales, apoderados a Juntas Generales y representantes de todas las fuerzas
políticas del Territorio. En todos ellos se ha hablado de incineración
e incineradoras. De las ventajas e inconvenientes de la misma. Sin tapujos ni
eufemismos.
Se puede hacer más y habrá que hacer más.
Pero me sorprendió que Luisa Etxenike en su artículo Iceberg de
basura publicado en estas páginas el pasado 25 de julio dijese que la
decisión de optar por la incineración en Guipuzkoa se está
produciendo sin auténtico debate. No me hubiese puesto a escribir estas
líneas si no fuese por la preocupación que me produjeron las afirmaciones
que una escritora inteligente como Luisa Etxenike vertía en su artículo.
Es evidente que si una persona interesada en los avatares de la sociedad en
la que convive, anda buscando la respuesta pública a Greenpeace, o a
la plataforma de profesionales sanitarios, o los informes detallados sobre el
impacto en la salud de la incineración y no los ha encontrado entre el
cúmulo de informaciones que vienen apareciendo en los medios de comunicación
en los últimos meses, algo no deben estar haciendo muy bien los responsables
de que la sociedad guipuzcoana esté informada, formada y comprenda las
decisiones que las distintas instituciones vienen tomando en materia de gestión
de residuos urbanos.
En cualquier caso, espero que estas líneas sirvan para
aclarar algunas de las cuestiones planteadas por la Sra. Etxenike. Por ejemplo,
los conocidos argumentos de Greenpeace España contra la incineración
fueron rebatidos, con escaso éxito sin duda a tenor de lo visto, en sendos
artículos de Julen Rekondo, el gerente de la Mancomunidad de Txingudi
Miguel Angel Muñagorri y yo mismo a lo largo de los últimos meses
en la prensa local.
La plataforma de profesionales sanitarios, de los que por cierto
solo se conocen una decena de nombres (¡eso sí que es un iceberg!),
fue respondida contundentemente por el Dr. Jesús Mª Ibarluzea, de
la Dirección de Salud Pública del Gobierno Vasco, en la brillante
exposición que sobre la cuestión realizó en el marco de
las Jornadas de debate de Txingudi, llegando a calificar de “muestra de
una falta de responsabilidad preocupante “ al manifiesto difundido por
la citada plataforma. A su vez, las declaraciones y descalificaciones que de
manera reiterada vienen realizando los portavoces de dicha plataforma han sido
respondidas en varios comunicados por el Departamento de Sanidad del Gobierno
Vasco, el último de fecha 7 de Mayo de 2004. En concreto, en su punto
4 el comunicado de Sanidad decía textualmente: “Las declaraciones
que vienen realizando un grupo de médicos, son carentes de rigor científico,
alarmistas y están provocando en la población una desinformación
grave “.
Los informes detallados sobre el impacto para la salud de la
incineración, han sido hechos públicos recientemente, Julio 2004,
y están en fase de edición por parte del Departamento de Sanidad
del Gobierno Vasco en un magnífico y exhaustivo informe titulado Incineración
de residuos urbanos y salud pública que analiza la totalidad de los estudios,
con rigor científico, publicados a nivel mundial sobre este tema. En
dicho informe se da buena cuenta del simplismo y las simplezas de la plataforma
de profesionales sanitarios, para concluir que: “En síntesis, no
existe evidencia científica que haga suponer que la incineración
de residuos urbanos en plantas que utilizan tecnología moderna y respetan
los niveles de emisión en vigor suponga un riesgo adicional significativo
para la salud de la población “.
Respecto a la denuncia de escamoteo de datos médicos
alarmantes, que vienen realizando esos mismos profesionales sanitarios, no merece
ninguna respuesta: ¡es simplemente de juzgado de guardia!. Como la publicidad
tremendista con la que están pretendiendo atemorizar a los ciudadanos.
O la omisión y manipulación de los informes de la Organización
Mundial de la Salud sobre incineración de residuos (1996) o sobre dioxinas
y salud (1999).
Recientemente tuve la oportunidad de visitar, junto con los
representantes políticos de la Mancomunidad de San Marcos, las dos incineradoras
que existen en Viena. Las dos están en el área urbana, rodeadas
de viviendas, como otras docenas de incineradoras en otras tantas ciudades del
centro y norte de Europa. Están integradas en el entorno urbano porque
aprovechan el calor de la incineración de los residuos para proporcionar
calefacción a las viviendas y hospitales del centro de Viena. Allí
también existe Greenpeace y no sé si la incineración les
hace mucha o poca gracia. Solo quiero señalar que ante los requerimientos
de Greenpeace International, puesto que la incineración en Austria se
ponía como modelo de gestión de residuos en otros países,
Greenpeace Austria emitió en Junio de 1999 un informe en el que tuvo
la honestidad intelectual de escribir lo siguiente: “Las plantas incineradoras
en Austria tienen unos altos estándares ambientales en lo que respecta
a las emisiones al aire y al agua. Comparadas con otras fuentes (industria,
tráfico,”..) las emisiones al aire y al agua son relativamente
bajas “. En estos términos es posible cualquier debate. ¡
Qué diferencia con Greenpeace España !
En fin, nos vamos adentrando en el auténtico debate
que se reclama. No faltan argumentos de todo orden para iluminar a la ciudadanía
sobre la problemática de la gestión de los residuos urbanos y
sobre por qué la incineración de una parte, de menos del 60% de
los generados, es la mejor solución para Guipúzkoa, junto con
el reciclaje y el compostaje del resto. Pero por favor, desterremos el discurso
del miedo. Si a lo largo de la historia ha habido un discurso anti-ilustrado
ése ha sido el del miedo. Si a lo largo de la historia alguien ha utilizado
el discurso del miedo para afianzar su dominación social ése ha
sido el poder no democrático. Si a lo largo de la historia alguien ha
recurrido al miedo a la técnología como elemento antimodernizador
ése ha sido el integrismo de antiguo régimen. Y es que algunos
discursos anti-incineración la verdad es que dan miedo”.. de puro
antiguos.
Nota:
Xabier Garmendia, además del Redactor del Plan de Residuos Urbanos de
Gipuzkoa, también ha sido el redactor de los de las Mancomunidades de
Txingudi y San Marcos (proponiendo exactamente lo mismo)
Este artículo ha sido contestado en el mismo medio (Cartas al Diector:
Miedo
a una incineradora) por José Cruz Ruiz Villandiego, un médico
de los firmantes del manifiesto
contra la incineradora de Txingudi